Edición Nro: 2781

EDITORIAL

Los cuernos

El pueblo que está condenado

Los cuernos
¿Qué es poner los cuernos? En la actual era del "poliamor" todo parece remitirse a la violación de ciertas reglas pautadas en las parejas.¿Se le puede poner los cuernos a lo sociedad? Días pasados, en el Coloquio de IDEA, uno de los disertantes se hacía esta pregunta después de su ponencia, mientras tomaba un café. La traición, en todo caso, hacia el verdadero depositario de todas las acciones de gobierno, el soberano, el ser humano de a pie, no está condenada ni en lo individual ni en lo colectivo. Años de desigualdades de todo tipo, entre dirigentes y dirigidos, hicieron resignar a estos últimos sobre las expectativas de progreso y honestidad. Pero esto no es en todas partes así. Por caso, en la disertación del Embajador de Finlandia en Argentina, que tuvo lugar en el encuentro Pensar Mar del Plata, de Educación, el mismo explicaba que la corrupción en su país es casi nula, y que el índice de felicidad, en términos mensurables, es alto. Es innegable que la corrupción, en todo caso, nos amarga y mucho.

Algunas fuentes nos indican que al parecer el origen de la expresión “poner los cuernos” se lo debemos a los vikingos, pues los jefes de las aldeas o poblados tenían una especie de “derecho de pernada” sobre las mujeres de su territorio, es decir, podían mantener relaciones con cualquiera de las allí presentes sin ningún tipo de compromiso. Cuando esto ocurría el jefe colocaba en la puerta de la casa su casco, adornado por los dos cuernos típicos, de manera que nadie se atreviese a importunar.

Esto dio origen a la expresión que hoy tratamos para referirnos a algún tipo de infidelidad, pues estas mujeres solían estar casadas o eran pretendidas por algún muchacho de la misma tribu, que sentirían como una infidelidad la desgracia de que el jefe del clan se fijase en su amada. Otras fuentes cuentan la misma historia, pero con los nobles británicos como protagonistas y una cornamenta de ciervo en las puertas de las casas. Nadie refiere a gobernantes que no cumplieron las promesas de campaña al electorado. Sin embargo, nosotros hemos acuñado el significado y somos cabar y realemente los cornudos del gobierno 2015-2019. Amén, y que tengamos salud para ver el recambio del año que viene y, de ser posible, que no nos vuelvan a cornear.

Autor:Lic. José Luis Dranuta | 2018-10-24 | Editoriales Anteriores | Compartir: