Edición Nro: 2818

EDITORIAL

Bendiciones

No creo en los buenos

Bendiciones
La noche marplatense no da para terrazas de bar. Hace frío, las veredas son inseguras y no hay buena iluminación. En el puerto algún que otro valiente sale a la vereda de un bar de la calle 12 de Octubre a beber una cerveza y fumar, porque adentro ya no se puede: "como en aquellos gloriosos tiempos, qué bien estábamos cuando estábamos mal", dice Antonio, un viejo que ya no sale a pescar y desafía a la muerte en la vereda del insipiente y gélido mes de julio. Pasa otro parroquiano, lo saluda, y luego dice al aire, para todos los que presenciamos la escena -"bendiciones"- Mientras, el mundo de la vereda gira, con poco ruido, y desde la vidriera vemos el interior del bar como si se tratase de una película muda. Adentro, luego lo sabremos, dos discuten, acalorados por la bebida, sobre qué votar y por qué. La vida sigue y, se crea o no en los buenos, hay gente que todavía suelta bendiciones al aire.

Raspamos la cacerola y decidimos ir un poco más al fondo: el último segundo semestre de la gestión de Macri (la primera o tal vez la última) nos encuentra pobres y a la espera de las bendiciones del Mercado Común Europeo, ahora devenido en Unión Europea. En el barrio, algunos pescadores se ilusionan, mientras que un sindicalista, un tanto borracho y arrastrando las palabras, dice por televisión que es la lucha de Gulliver y Pulgarcito, pero no se entiende bien qué quiere decir. Los otros lo miran con compasión. 

Una bendición es la expresión de un deseo benigno dirigido hacia una persona, grupo de ellas para “bien desear” , utilizando el poder dado por un ente a los creyentes para atar y desatar un cambio en el mundo natural. Gramaticalmente, se trata de oraciones con modalidad desiderativa (lo mismo que su contrario, las maldiciones). Así, son bendiciones típicas Que Dios te guarde o Que te vaya bonito.

Si de bendiciones se trata, el Intendente Arroyo debería haber soltado algunas sobre la ciudad, pero realmente no se notan mucho que digamos. Por el contrario, se han escuchado muchas "maldiciones" sobre su persona y su gobierno. Como sea, el Kaiser, aquel señor bajito y duro de piloto azul, se las ingenió para sobrevivir con ambas en estos cuatro años, aguantando el cinismo de la provincia y la ignominia de la nación.

Las bendiciones tienen un papel destacado en las creencias Cristianas. En especial, tiene gran importancia la bendición que un padre o una madre dirigen a sus hijos. En la Biblia, se cuenta cómo Jacob engaña a su padre ciego, Isaac, para obtener de él la bendición paterna, que Isaac deseaba dar al primogénito, Esaú. La bendición dice así: Dios te dé del rocío del cielo y de lo más preciado de la tierra: trigo y vino en abundancia. Que los pueblos te sirvan, y las naciones se postren ante ti. Sé señor de tus hermanos, y póstrense ante ti los hijos de tu madre. Sean malditos los que te maldigan, y benditos los que te bendigan (Génesis 27:28-29). Así, en estos días en que La Pastoral Social parecía copar el centro político de la escena, se vieron pocas y se oyeron aún menos bendiciones. Todo fue de cartón, politizado y atravesado por la avaricia.

Como sea, el grueso de la sociedad comienza a creer cada vez menos en los buenos, menos en el discurso dominante, del poder, de los medios, de la iglesia y de la mar en coche. La mujer comienza a tomar un rol preponderante en la sociedad, desplazando a vetustos y acartonados hombres enquilosados de poder y la verdadera justicia, que no bendice ni maldice, puede estar a un clic de distancia; o a un voto, todo depende.

Autor:Lic. José Luis Dranuta | 2019-07-02 | Editoriales Anteriores | Compartir: