Edición Nro: 2818

EDITORIAL

¿Qué esperabas?

Vidal y la derrota estrepitosa

¿Qué esperabas?
María Eugenia Vidal fue derrotada por su ego, ya hace 24 meses. Desde la PASO de 2017, la actual mandataria de la Provincia de Buenos Aires, creyó ser dueña de un caudal de votos que, en realidad, eran prestados. Una gran mayoría de los ciudadanos de esta parte del país, tienen la mala costumbre de usar la cabeza y recordar. Por ejemplo, los docentes, que estuvieron 14 meses con el sueldo congelado, los bancarios, las fuerzas de seguridad, los empleados judiciales, los pequeños empresarios, los intendentes (léase Arroyo), fueron tratados desde la soberbia del poderoso, y tuvieron que agachar la cabeza. Todos sabemos que el que agacha la cabeza no pierde la memoria; por el contrario, la potencia. Ahora, con un pie afuera del palacio de La Plata, "Mariú" dejó su "carita de Heidi" y frunció el seño, ese que le deja la terrible marca entre la cejas. Bajarse del helicóptero y comenzar a trasladarse en auto es doloroso. Cuesta abajo en la rodada, solo queda saber el día real de la defunción: ayer le decretaron la "muerte cerebral" de su gobierno, del que no sabemos cuándo y cuánto quería desprenderse.

Para muestra de la soberbia de Vidal, baste una anécdota del 29 de diciembre de 2017. En esa oportunidad la gobernadora dijo: “¿Me tengo que bajar del auto para que esto no suceda?”.  María Eugenia increpó a guardavidas de nuestra ciudad que protestaban y querían que los escuche. Los acusó de violentos. Ella salía de la inauguración de un balneario en Mar del Plata. En ese momento un grupo de guardavidas nucleados en el Sindicato de Guardavidas protestaba en la calle. Querían que la Gobernadora escuchara su reclamo. Cuando se entendió que no los iban a recibir, la gente cruzó la camioneta. Néstor Nardone, titular del sindicato, dijo en ese momento que “fue espontáneo, cuando se entendió que no nos iban a recibir, la gente cruzó la camioneta”.

Lo que se vio aquella vez era una gobernadora retando a un dirigente, cortando de prepo una asamblea y metiendo chapa para ver quién medía más. Aquella vez "Heidi" mostró la cara de Perro(a).  Vidal, enojada por ver alterada su rutina, se bajó de la camioneta y enfrentó a los manifestantes. “¿A ustedes les parece que ésta es la manera de tratarnos? ¿Se tienen que tirar arriba de mi camioneta cuando estoy saliendo?”, les dijo a los trabajadores. La acompañaban el secretario general de la gobernación, Fabián Perechodnik; el titular del Banco Provincia, Juan Curuchet; y el secretario de Medios, Mariano Mohadeb. Un Gabinete que no parece estar muy dispuesto a presenciar la bronca e indignación de la clase trabajadora que cada vez la pasa peor. El tenso momento fue una muestra, una cabecera de playa. Fue el principio del fin.

El hombre existe para vivir un instante que lo haga eterno. Aristóteles definió el tiempo como «el número del movimiento según el antes y el después». Pero nada nos dijo Aristóteles sobre la consistencia de ese número, sobre el cambio o sucesión. Su definición parece limitarse al tiempo como sucesión regular de días y de noches, al tiempo como expresión del movimiento de la esfera, la cual engendra, con el lugar en general, el tiempo en general; son consideraciones que se atienen a lo «físico», en ese sentido más amplio y radical que la «naturaleza» tiene para los helenos. Pero "Mariú" se quedó sin tiempo para leer filosofía.

Autor:Lic. José Luis Dranuta | 2019-08-12 | Editoriales Anteriores | Compartir: