Edición Nro: 2781

EDITORIAL

Verso

Puede ser otra realidad

Verso
La vida en verso como posibilidad, más allá de las esquinas recortadas de la soledad mental, es algo similar a lo que le sucedía al Poeta loco de Tubinga. En aquella vieja ciudad alemana, a orillas del río Neckar, el verso era moneda corriente (aún hoy lo es) y su figura más notable, Hölderlin (1770-1843) se dice que enloqueció a los 33 años, tal vez por uso y abuso de la profesión. Argentina, la enajenada nación del siglo XXI, enloquece 200 años después y a más de 20.000 kilómetros de distancia. El verso, acá también, nos ha carcomido el alma.

Argentina y Alemania tienen algunas cosas en común. El verso, como origen de las cosas. Si bien la connotación de verso es distinta, sabemos que en la actualidad hay una nueva biografía de Hölderlin, en la que se narra con empatía sus amores, deshace tópicos, y recrea ambientes prerrománticos. La poesía es indispensable, en un mundo en donde el conocimiento técnico amaga con fagocitarse a la humanidad. La política vernácula, carnívora, despiadada y depredadora, dejó sin poesía a un país de ensueño. Nuestra ciudad, Mar del Plata, perdió la música de la poesía. Elio Aprile, allá por sus años de intendente, ponía a la poesía como utopía de la vida. Su gestión distó bastante de la actual, con todo respeto, y fue más humana. Los resultados de esta gestión se verán en el próximo lustro. El legado del "Tano" Aprile se ve en lo cotidiano.

La poesía y el verso como obsesión de la sociedad que se quiere y debe comunicar. El tema no es nuevo ni fue abordado por esta editorial como algo novedoso. En palabras de , "Hölderlin war kein Narr —no estaba loco—; así rezaba la pintada en trazos negros que durante años pudo leerse sobre la pared amarilla a la entrada de la célebre torre de Hölderlin, en Tubinga(1).  La vida trató mal al bueno de Hölderlin (1770-1843), quien se empeñó en ser solo poeta, en un tiempo en que esto era un suicidio. Dotado de singular talento artístico, fue además un idealista anticonvencional, un enamorado del amor y un amigo de la libertad cuando tanto el uno como la otra languidecían cargados de cadenas. Las circunstancias históricas adversas y su propio carácter precipitaron su destino". Tal vez Alfonsín o Néstor Kirchner hayan sido en cierta forma  poetas. Cristina y Macri segurno no lo son, aunque CFK es un tanto más locuaz y verborrágica. Alberto F. toca la guitarra y sabe de poesía. En una de esas, es un buen principio.

Lo cierto es que la Alemania de Merkel fue olvidando la poesía. Razones más prosaicas la arrojaron fuera de la Cancillería Alemana (Bundeskanzleramt o, más comúnmente, Kanzleramt). La muerte de Alfonsín y Néstor, sepultaron la poesía en el Patio de las Palmeras, en nuestra cercana Casa Rosada. La partida de Elio Aprile enterró los sueños poéticos de Mar del Plata. Inexorablemente volvemos sobre las utopías y la historia de lo que no fue. Verso, señores políticos, de eso se trata: el pueblo quiere un poco más de poesía y menos verso.

¿Y si la muerte no fuera más que la llegada a un punto en el que luego no hay nada? Con más razón, entonces, la poesía como medio para una vida más sana. La gestión, cotidianda, lo urgente y lo importante, no puede estar excenta de los valores supremos que alimentan al espíritu.

 

(1)Tubinga (en alemán, Tübingen) es una ciudad universitaria rica en tradiciones, situada a orillas del río Neckar, y casi 40 km al sur de Stuttgart, en el estado federado alemán de Baden-Wurtemberg. La vida de la ciudad está dominada por sus 22 219 estudiantes (semestre de verano 2017), de los cuales aproximadamente 15 000 vivían en ella. De ahí que Tubinga sea la ciudad con la media de edad más baja de Alemania. Además, en una clasificación realizada en 1995 por la revista Focus, Tubinga se situó como la ciudad alemana con mejor calidad de vida.

Autor:Lic. José Luis Dranuta | 2019-10-02 | Editoriales Anteriores | Compartir: