Edición Nro: 3131

EDITORIAL

Al tercer día resucitó...

Las esperanzas 4.0

Al tercer día resucitó...
La pascua en 2021 tiene un sabor muy distinto a la de 1978, por ejemplo, es decir, cuarenta y tres a√Īos atr√°s. En aquella √©poca no hab√≠a ni Internet ni democracia y mientras esper√°bamos con ansias el Mundial 78, del que se disputar√≠an partidos en nuestra ciudad, so√Ī√°bamos con un mundo distinto al que hoy habitamos. Los que estudi√°bamos en colegios cat√≥licos viv√≠amos el rito de los santos tapados, la pena de la cruz y la alegr√≠a de la resurrecci√≥n. En todo caso, el relato, nos colocaba a salvo de cuestiones m√°s prosaicas, que el tiempo se encarg√≥ de sacar a la luz. As√≠ y todo, la Pascua en la ciudad que a los ojos de su comisionado, Mario Russak, era "mediocre", no ten√≠a piquetes en Luro e Yrigoyen, tampoco 210.000 pobres. El basurero pasaba de domingo a viernes y no faltaba ni el agua potable ni la luz. A la escuela p√ļblica se ingresaba por examen de ingreso y sus alumnos eran el orgullo de la ciudad. Definitivamente eran otras √©pocas.

Si Jesús resucitase, en el supuesto de que lo haya hecho hace casi dos mil años, en este 2021, sin duda que vería cosas distintas a las de aquella mítica Jerusalem. María, tal vez un tanto más rebelde, no se limitaría al rol de llorar una injusticia. Los gobernantes seguramente se lavarían las manos, pero en las redes sociales, un contra movimiento generaría el caos, capaz de derrocar a un imperio, pero no cuatrcientos años después, sino en apenas un par de semanas.

Así las cosas, Pascua significa paso, paso de un estadío a otro. Tal vez ese cruce de la vida a la muerte y a la vida eterna, en el cielo y a la derecha del padre, no sea más que una conveniente interpretación de los hechos, en los cuales seguramente Marx y Lenin, por caso diferirían bastante.

El bien se impone sobre el mal, es decir sobre aquello que es lo malo al punto de lo indecifrable. Jesús, de la manera que quiera vérselo, resucita en cada uno de nosotros para oponerse a tanta porquería y desidia, que mudan de envase pero mantienen su contenido.

El mundo dará otro giro, ahora con el Hijo de Dios, vivo para siempre, y con nosotros un poco menos espabilados que antes. Pero la vida eterna, esa en la que a veces nos permitimos dudar, está a un clic de distancia.

Autor:redacción | 2020-04-01 | Editoriales Anteriores | Compartir: