Edición Nro: 3129

EDITORIAL

Un huevo cuesta un d√≥lar ¬Ņo es al rev√©s?

El precio del billete verde

Un huevo cuesta un d√≥lar ¬Ņo es al rev√©s?
‚Äú¬ŅAlguno de ustedes vio alguna vez vio un d√≥lar?‚ÄĚ, pregunt√≥ una vez Juan Domingo Per√≥n. Claro que en esa √©poca era m√°s dif√≠cil de entender para el ciudadano medio en que consist√≠a la devaluaci√≥n de nuestra escu√°lida moneda. Si comparamos el valor actual del billete verde con su poder de compra en nuestro mercado vamos a encontrar contradicciones interesantes, similares a las de la hiperinflaci√≥n que termin√≥ con el mandato de Alfons√≠n anticipadamente en 1989. Como sea, los servicios han quedado en un valor despreciable si se los analiza nuevamente. Los bienes, algunos, tienen un precio absurdo por lo alto y otros por lo bajo. La consecuencia m√°s grave sea, tal vez, el haber perdido la escala de referencia de los valores de las cosas. ¬ŅCu√°nto cuesta un caf√© en un bar, una docena de huevos en el almac√©n o una lata de tomates? En varios casos la dispersi√≥n de precios puede oscilar para el mismo bien en m√°s del 500 %.

El inesperado resultado de las PASO de ayer que le dio una apabullante victoria a Alberto Fernández sobre Mauricio Macri y la disparada del dólar que se sucedió desde el 12 de agosto en adelante, inspiraron memes en las redes, chistes de bar, en el trabajo y en la calle. La gente toma con resignación y humor de picaresca gauchesca o de porteño sobrador el sinsabor de verse arrebatado y despojado de sus ingresos, legítimamente ganados. Una y otra vez Argentina te roba:  te devalúa el dinero, retiene los depósitos, te hace trampa con los impuestos, te pone retenciones en emergencia que jamás te saca y te confisca las ilusiones. Si los que gobiernan delinquen, o hacen trampa, o faltan a la verdad ¿Qué se puede esperar de los demás?

País violador, donde el que menos viola es una norma de tránsito. Peatones exaltados, piqueteros que se apropian del espacio e impiden trabajar a quienes todavía lo hacen. Trapitos que te aprietan en la esquina o contra la vereda, no son menos molestos que los inspectores de tránsito inútiles o coimeros, o las dos cosas, o los intendentes patoteros (digamos Carlos Fernando Arroyo), las gobernadoras arrogantes (digamos María Eugenia Vidal) o los presidentes fracasados (digamos Mauricio Macri). El dolor por ellos y sus años dilapidados, pero la compasión para nosotros, que los sufrimos.

Así, papas y huevos mediante, haremos la tortilla de lo que viene, porque cuando se sincere el valor de los combustibles la carne quedará para el próximo lustro. Y un huevo costará un dólar...y/o al revés.

 

Autor:redacción | 2019-09-03 | Editoriales Anteriores | Compartir: