Edición Nro: 3129

EDITORIAL

Cien a√Īos de perd√≥n

El café del Domingo

Cien a√Īos de perd√≥n
Recostado en una silla, aprovechando el deck gastron√≥mico, el periodista local reflexionaba sobre lo que sigue, en un complejo a√Īo, cruzado por las elecciones de octubre, con una oposici√≥n desdibujada, manejada desde la naci√≥n por la C√°mpora, y capeando el fr√≠o de la gente, incluso en el clima de enero, que se asemeja a estar cerca de un t√©mpano. Fuentes cercanas a Axel K. dicen que la ciudad est√° perdida, al menos en estos dos a√Īos venideros. La oposici√≥n, todav√≠a guardada por la pandemia, no se anima a salir a discutir los temas b√°sicos de la ciudad. El oficialismo de ac√° (oposici√≥n de all√°) se mueve con cierta soltura, invitando a los l√≠deres nacionales (Larreta se pase√≥ tranquilo, todo el fin de semana por nuestras costas) y evitando confrontar con el gobierno provincial, de cuyos fondos depende la golpeada econom√≠a local. "Peguen por arriba del cintur√≥n", dijo el l√≠der pol√≠tico, "pero cada tanto si se les escapa una por abajo veremos que pasa". Del otro lado del ring side, ni contestan.

Alguien que sabe que se está quedando con lo ajeno, que a su vez no era del presunto tenedor legítimo del bien, viene siendo como un polarizador de hechos negativos. En matemática sabemos que menos por menos da como resultado algo positivo. Los ladrones, mediocres, traidores y corruptos, que se apropiaron de lo ajeno para un singular beneficio mezquino, saben que las horas están contadas. La sentencia del pueblo va a promulgarse, más antes que después, y cada cosa volverá a su lugar. 

Hay un nuevo orden. Se percibe dentro del desorden reinante. Cada día la gente digiere menos el vidrio molido que le mezclan con la polenta, disfrazado de AUH, IFE, o retenciones indebidas de ganancias. La película está avanzada y todos estamos esperando el descenlace. 
Calma, estimado, lector. Apenas termina enero de un año que promete de todo.

Coming soon. Estamos de vuelta para recordarle (por si lo había olvidado) que las cosas tienen que volver legítimamente a su dueño. En democracia, afortunadamente, hemos aprendido que apropiarse de las cosas con violencia, o mediante actos delictivos, puede dar un fruto de placer cercano, pero a la larga transforma la vida en algo tedioso, infeliz. Ejemplos sobran.

El periodista cerraba su portatil, pagaba el cafecito y se preparaba para atender otra semana dificil.

 

Autor:Andrés Maslyk | 2021-01-31 | Editoriales Anteriores | Compartir: