Edición Nro: 3129

EDITORIAL

Y si hacemos un mu√Īeco

Artista, se busca

Y si hacemos un mu√Īeco
Era una ma√Īana fr√≠a, quiz√°s sin mediod√≠a. En un lugar distante, dos manos semejantes, a las que ten√©s puestas, donde se acaba el brazo... como si se tratase de una prosa de Pedro y Pablo, 40 a√Īos despu√©s, amasaron una escultura que quer√≠a hacerse piel en la ciudad. No era un lobo hecho con papelitos de alfajor. Sin duda, √©sta, era otra historia.

Artista se busca, se busca artista. La pieza que perdió a su dueño y se fue a reposar cerca de las olas. El artista llegó, con su espada y su galera, y zapatos de payaso, a comerse la ciudad. Una Doña Manolita ausente, que ya no habita ni las calles de Madrid, le dio la espalda; pero en Mar del Plata, para los artistas, sabemos que la suerte es esquiva hace muchos años. Los políticos de la cultura, cuando no pelean a golpes de puño entre sí, están ocupados mirándose el obligo. La estatua mira, la estatua calla. Se busca artista.

La mujer hecha escultura mira el mar, resopla, aburrida, por el clima de porquería en el que vino a reposar a perpetuidad, que en nuestra querida Mar del Plata, puede durar desde unos 15 minutos a  unos 147 años. La gente nos mira y nos pregunta ¿Siempre fueron así? No sabemos cómo tomar la cuestión ni tampoco qué responder. 

Lo cierto es que alguien, tal vez un artista, un día cualquiera, en un lugar no cualquiera, depositó una escultura y dejó de hacerse cargo de su tutela, para entregársela a una entelequia a la que llamamos estado, tal vez nacional, si miramos el mar, provincial, si lo hacemos por el lado de la playa, o municipal, si consideramos la vereda desde la que podemos observar la obra de (no) arte desarrollada por su (no) dueño, mientras eternamente cae agua de arriba y las olas la salpican. Se busca artista.

El intendente en redes sociales pide por el artista. El secretario de cultura también. Le dicen que lo quieren ayudar a que regularice la situación. De regular, sabemos, no tiene mucho.

Escucho voces ¿Y si hacemos un muñeco?; Ven, vamos a jugar, ya no te puedo ver jamás, hermana sal, parece que no estás. Seguimos buscando al artista. Que se fue, susurran, por la blanda arena que blande el mar.

 

 

 

Autor:redacción | 2021-02-15 | Editoriales Anteriores | Compartir: