Edición Nro: 3096

EDITORIAL

El trabajo dignifica

Y pasó tanta agua bajo el puente

El trabajo dignifica
Las deudas de la Argentina del 2015 siguen reclamando trabajo y la figura de Evita sigue siendo un estandarte. En un país en el que todos coinciden, ciudadanos y políticos, en que las elecciones del domingo necesitan un equipo que garantice trabajo, salud, educación y dignidad, los argentinos de a pie se preguntan si tendrán mejores oportunidades.

"El trabajo dignifica". Este axioma del peronismo tiene su fundamento en la dignidad superior del trabajo humano.
"Todo hombre tiene derecho al trabajo, a desarrollar sus propias cualidades y la propia personalidad en el ejercicio de la profesión y en actitud de responsabilidad, tiene el derecho a la libre iniciativa en el campo económico”.
“Tales derechos implican condiciones de trabajo no lesivas de la salud física y de las buenas costumbres y que no obstaculicen el desarrollo integral de los jóvenes”.
Karl Marx (1818-1883) fue el autor de una frase, “el trabajo dignifica al hombre”, en la que resumía su filosofía sobre la relación del hombre con su propia naturaleza. Bajo esta sentencia, que ha vivido varias versiones a lo largo de la historia, el filósofo alemán explica que el hombre saca a relucir sus potencialidades con el desempeño de una labor, por otra parte, exclusiva del ser humano.
El trabajo no solo es aquél lugar en el que pasamos un tercio de nuestro día a día, sino que cuenta con valores propios que el hombre adquiere cuando desempeña una labor. Además, el ser humano consigue gracias a él sentirse integrado en la sociedad, mejorar su autoestima y proyectar una imagen positiva de sí mismo ante los demás.
Numerosos estudios han evidenciado que la ausencia de trabajo provoca efectos negativos en la persona y en la sociedad. Las personas que, o bien se encuentran en situación de desempleo, o bien han perdido las ayudas estatales o subsidios, muestran una elevada incidencia de sensaciones de inseguridad, aislamiento, frustración y negatividad.También implica una reducción de las relaciones sociales y en algunos casos depresión y ansiedad.
Ante este panorama, ¿cómo decidimos nuestro voto?
Si hablamos de voto útil, muchos piensan en los planes vigentes de subsidios sociales y temen perderlos. Los que fueron protagonistas de la década ganada también tienen una componente de voto útil, en relación directa a sus propios bolsillos.
Las propuestas actuales pasan por la implementación de las 3 T , tierra, techo y trabajo, enunciada por el Papa Francisco y las 3 I, investigación, innovación e inversión.
¿Qué condiciones se deben cumplir para alcanzar estos objetivos?
El trabajador debe desempeñar una labor que requiera conocimientos, experiencia o ambas cosas.
El cobro de un sueldo que le permita acceder a un nivel de consumo que satisfaga sus necesidades y provea a su familia lo necesario para vivir y desarrollarse.
El empleado debe sentir que su rol es útil en la sociedad, que le sitúa dentro de un estatus social de reconocimiento.
Cuando hablamos de recuperar la cultura del trabajo, partimos de la base de que el trabajo es sinónimo de acogerse a una disciplina de horarios, esfuerzo e intentos de logro de metas concretas, lo que implica que el empleado ponga de su parte una buena parte de sus recursos humanos.
El trabajador necesita un entorno laboral que sea motivador, recompense los esfuerzos y escuche e incentive las opiniones de todos los implicados en el proceso laboral. El trabajo dignifica al hombre siempre en tales circunstancias.

El trabajo expresa la dignidad de la persona humana y fortalece fundamentalmente a la institución familiar. El que puede cuidar de su familia, puede contribuir con el bien social.
El papa Francisco ha señalado, ¿dónde se aprende este estilo de vida laborioso? Primero que nada se aprende en familia. La familia educa al trabajo con el ejemplo de los padres: el papá y la mamá que trabajan por el bien de la familia y de la sociedad.
En este tiempo de crisis económica el desempleo es un problema, especialmente en el sector juvenil. “Esto último es una verdadera y propia plaga social, porque priva a los jóvenes de un elemento esencial para su realización, y al mundo económico de la aportación de sus fuerzas más frescas. El mundo del trabajo debería estar a la espera de jóvenes preparados y deseosos de empeñarse y sobresalir”.
El obispo de mar del Plata ha reclamado como “urgente” recrear una cultura del trabajo estable “que supere toda solución provisoria, como sería el trabajo precario o una cultura de la dádiva”. Finalmente, enfatizó: “Una persona desocupada es una herida en el cuerpo social que todos debemos sentir. El trabajo dignifica al hombre, mediante él se defiende la vida y se muestra amor y respeto por la familia”.
“El derecho a trabajar es uno de los deberes de los dirigentes en la sociedad”. En esto estaremos todos de acuerdo.
 

Autor:Lic. Mirtha C√°ffaro | 2015-10-22 | Editoriales Anteriores | Compartir: