Edición Nro: 3046

EDITORIAL

Cuento de cuando el mundo era niño

Atentado en Manchester

Cuento de cuando el mundo era niño
Quienes conocen Manchester saben de lo apacible y amigable que es esa ciudad, como lo es, en general, toda la vida en Reino Unido. Ese estilo de vida, envidiado, apetecido, atrae innumerable cantidad de inmigrantes de todos los lugares del mundo, legales e ilegales, con sueños y con ilusiones. También atrae al terrorismo, que se camufla detrás de cada acto tolerante de la sociedad para con los desvalidos. La imagen que a diario nos llega del mundo musulmán, que nada tiene que ver con los atentados, nos hace incurrir en el riesgo de pensar que detrás de cada árabe hay un terrorista. Y el mundo ya no es lo mismo que hace apenas un par de décadas. Controles de metal en aviones, oficinas, medios de transporte. Debemos quitarnos los zapatos, la ropa, ser requisados en estadios de fútbol. Unos pocos mueren en los atentados pero todos perdemos y lo seguimos haciendo, contra el terrorismo, y por goleada. Con todo respeto por su dolor, Sra. May, está equivocada: el terrorismo viene ganando y por paliza.

Quienes conocen Manchester saben de lo apacible y amigable que es esa ciudad, como lo es, en general, toda la vida en Reino Unido. Ese estilo de vida, envidiado, apetecido, atrae innumerable cantidad de inmigrantes de todos los lugares del mundo, legales e ilegales, con sueños y con ilusiones. También atrae al terrorismo, que se camufla detrás de cada acto tolerante de la sociedad para con los desvalidos. La imagen que a diario nos llega del mundo musulmán, que nada tiene que ver con los atentados, nos hace incurrir en el riesgo de pensar que detrás de cada árabe hay un terrorista. Y el mundo ya no es lo mismo que hace apenas un par de décadas. Controles de metal en aviones, oficinas, medios de transporte. Debemos quitarnos los zapatos, la ropa, ser requisados en estadios de fútbol. Unos pocos mueren en los atentados pero todos perdemos y lo seguimos haciendo, contra el terrorismo, y por goleada. Con todo respeto por su dolor, Sra. May, está equivocada: el terrorismo viene ganando y por paliza. 

Autor:Lic. José Luis Dranuta | 2017-05-23 | Editoriales Anteriores | Compartir: